
La relación entre escuelas huéspedes y anfitrionas es un tremendo desafÃo de convivencia. Expertos del equipo de esencial educarchile y gestión escolar de Fundación Chile dan orientaciones acerca de cómo trabajar y mejorar la convivencia cuando este tipo de experiencia no se ha dado de la mejor forma.
Lamentablemente esta experiencia ha estado más marcada por las dificultades que por las oportunidades; posiblemente porque no se ha generado un proyecto común, colaborativo, entre ambas comunidades.
Distintas circunstancias han impedido un clima de colaboración y buena convivencia. Si bien se hacen esfuerzos por evitar conflictos y roces de convivencia, vemos que el foco está puesto sobre la evitación de lo negativo, más que sobre cómo potenciar los aspectos positivos de esta situación y sacar el mejor provecho posible para ambas comunidades. Se observan sentimientos de no ser bien acogidos, de sentirse criticados por su vulnerabilidad, de poca consideración hacia sus dificultades, de falta de solidaridad y buena disposición, de falta de cohesión y oportunidades.
Hay ciertos problemas en la base, parecieran ser organizacionales, de autoridad, de poder, que hacen más difÃcil enfrentar este desafÃo. No se observa un liderazgo colaborativo, que ponga el acento en los valores positivos que están a la base, en el desafÃo de organizarse y ayudarse mutuamente para alcanzar la meta de una buena convivencia que les facilite avanzar en sus logros escolares.
En cualquier circunstancia y en especial en una tan compleja como la que se presenta, estudios muestran que para lograr un buen clima de convivencia hay que sentir profundamente que ésto es importante, hay que valorarlo y luego trabajar duro, con decisión, con entusiasmo, motivando a toda la comunidad a sumarse a la propuesta. Si a los lÃderes no les resulta posible (por diversas circunstancias) expresar su compromiso con esta opción, claramente el mensaje que llegará a la comunidad no favorecerá el logro de un buen clima y de trabajo conjunto.
Cualquier comunidad escolar, que realmente quiera lograr un buen clima de convivencia que favorezca el desarrollo de sus alumnos y profesores y apoye el proceso de aprendizaje, debe sentir y valorar su relevancia, difundirla e invitar a todos sus alumnos, profesores y familias, para luego trabajar y organizarse para lograrlo. Asà como se invierte tiempo y recursos en gestionar los aspectos administrativos y el currÃculum escolar, estudios confirman que es importante invertir también en la gestión de la convivencia.
Si bien se han presentado algunos problemas en estas escuelas, nunca es tarde para enmendar el rumbo y convertir en oportunidad de aprendizaje estas dificultades.
Cómo avanzar, algunas sugerencias:
• El camino no va por agudizar los problemas, sino por reconocerlos con tranquilidad y buena disposición, mirarlos desde una nueva perspectiva que les permita a todos mejorar su situación.
• Es seguro que todos quieren sentirse más a gusto en estas circunstancias, que todos quieren sentirse respetados, valorados y bien tratados por el otro. Ambas comunidades pueden organizarse para conducirse en base a estos valores, lo importante es que los lÃderes (comunales, escolares) lo sientan en carne propia, se dispongan a lograrlo e inviten a sus comunidades a trabajar por ello.
• Para partir, se necesitarán varias reuniones entre las autoridades/directivos (comunal, de ambas escuelas), para aclarar aspectos confusos y para sentar las bases de este plan común de colaboración. Luego habrá que diseñar en conjunto diversas acciones para ir avanzando: asambleas generales donde se invite a ambas comunidades a formar parte de esta iniciativa, afiches o boletines que inviten a la colaboración, actividades de convivencia o deportivas que inviten a la camaraderÃa, celebraciones conjuntas, etc. También será importante la generación de reglas comunes para una buena organización (de orden y limpieza de salas comunes, de buen trato entre los estudiantes, entre otras). A su vez, disponer de lo necesario para que ambas escuelas funcionen adecuadamente, por ejemplo, oficina para la directora de la escuela acogida, entre otras, según las posibilidades.
Todos pueden mejorar su situación si entre todos se ayudan para lograrlo. Muchos desafÃos no se pueden enfrentar con una mirada individual, sino que requieren de las intenciones y habilidades de un grupo mayor, y en este caso de toda la comunidad escolar.
GESTIÓN ESCOLAR
En términos de gestión directiva se observan problemas de roles y autoridad. Al parecer, no está bien definida en términos organizacionales la distribución de funciones y se aprecia una lucha de poder no resuelta. Esta competencia muy probablemente afectará las decisiones y la planificación que se deben dar en el establecimiento, además de obviamente, causar problemas de clima en la institución al generarse la dinámica de "bandos". Recordar que según la investigación, el clima es una de las variables más relevantes en términos de aprendizaje. Según el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo. UNESCO, LLECE. 2008, "el clima escolar es la variable que mayor influencia ejerce sobre el rendimiento de los estudiantes", esto tomando en consideración que un buen clima proporciona las condiciones necesarias para que el proceso de enseñanza/aprendizaje se dé de manera adecuada.
Es importante poder comprender que a pesar de la situación fortuita del terremoto, las escuelas fusionadas en un mismo espacio deben entenderse a nivel directivo como "escuelas unidas", y no como dos establecimientos que cada uno funciona por su lado en el mismo lugar, sin comunicación entre ellas.
En este caso, la recomendación es buscar un acercamiento entre ambas directoras, entendiendo que un acuerdo común es al final una relación estratégica tendiente a la mejora, con la cual se podrá dejar de lado la lógica de la carrera por poder y comenzar a establecer un clima adecuado. De esta manera, una buena opción para acercar miradas, quizá sea la de buscar en ambos proyectos educativos valores comunes y formas similares de entender la labor educativa. AsÃ, como ejercicio práctico, que además puede entenderse como un una manera de integración, se puede realizar una reunión especifica entre ambas direcciones para adentrarse en los PEI, en las misiones y/o visiones de ambos establecimientos y desde ahà construir una estrategia común basada en la cooperación y solidaridad.
Será importante también poder transmitir está comunión. Aunque sea una situación transitoria, la comunidad educativa debe ver esto como una oportunidad de enriquecimiento, de colaboración y de aprendizaje. Será muy importante en la labor directiva y en la capacidad de liderazgo de ambas directivas (ojalá trabajando en conjunto) saber comunicar que a pesar de la tragedia, esta situación se puede tomar como una oportunidad en términos de organización y que puede traer beneficios pedagógicos para ambas instituciones.
Otro punto a considerar yque puede ayudar a solventar la situación de competencia entre ambas directivas, consiste en saber utilizar liderazgos distribuidos. Conocer y aprovechar las competencias conductuales especÃficas de cada dirección, podrá ayudar a coordinar y organizar estrategias institucionales según su naturaleza, diferenciando labores. Asà se podrá avanzar, en la medida de la colaboración y no a través de la competencia.
También se hace evidente, concientizar y afrontar el hecho de que sà habrá atrasos, por lo menos en planificación. La directora menciona el plan de mejoramiento SEP. Obviamente el contexto ahora es totalmente diferente que cuando se diseñó el plan y probablemente muchas de sus lÃneas de acción no podrán ser implementadas. Quizá el camino a seguir en este sentido es la flexibilización. Saber categorizar acciones se hará esencial. Diferencias aquellas estrategias que sólo se puede desarrollar en un escenario normal, de aquellas que quizá sà pueden ser implementadas bajo estas nuevas condiciones. Obviamente será importante transparentar esta situación y hacerlo saber a la comunidad educativa.



















